LOS REINOS DE VAEL
Un mundo profundo donde la coordinación y la estrategia deciden quién gana — y donde nadie tiene que vivir enganchado para competir.
El rol de los de antes. El que las grandes producciones 4K nos arrebataron. Aquí la imaginación vuelve a mandar.
Las mazmorras de Vael son expediciones bajo tierra. Entras solo para forjar a tu héroe a tu ritmo, o abres una sala en grupo con tu Compañía y bajáis juntos a lo hondo. Cada puerta esconde un puñado de eventos — y en la oscuridad, el destino tira el dado.
Cinco te recompensan. Uno no perdona. ¿Cruzas el portón, comandante? 🕯️
Seis pantallas de una partida real, en curso, sin un solo retoque. No es una app de móvil: es un mundo que respira, y ya está girando hacia el Trono.

Veinticinco regiones en anillos concéntricos. Cada Era, el mundo entero empuja hacia el centro — hacia La Ciudad de las Agujas y el Trono de Vael. Alianzas, bots y tierras libres: ves quién controla qué, en tiempo real.

Torreón, Cuartel, Armería, Fragua, Mercado, Hospital… Cada edificio sube de nivel y abre lo que puedes hacer: más tropas, mejor equipo, muros más duros. Aquí empieza todo — de un puñado de aldeanos a una capital que aterra al mapa.

Cinco pueblos, cinco formas de matar. En el Cuartel reclutas y subes de tier tropas especializadas: la brasa de Ceniza que golpea primero, los arqueros del Sauce que ven sin ser vistos… y los enanos de la Forja — un muro con maquinaria de asedio que rompe murallas y no cede un palmo. Elige tu pueblo y compón tu legión.

El yermo bulle de hordas: partidas de saqueo, legiones sin descanso, bestias de pezuña. Manda a tu héroe con su legión, lee la composición de cada horda y trae el counter de cada rol. Cada cacería deja botín, oro y XP — el pan de cada día para crecer entre asedio y asedio.

La capital no cae de un golpe. Guarnición, muralla y trono, en ese orden — y solo dentro de la franja horaria pactada. Mete tus tropas al bastión antes del asalto: son las que salvan, o pierden, la corona.

El cerco no es tú contra el mundo: es tu Compañía entera desplegada ante la puerta. Refuerzos que entran, tropas que se retiran, ocho reinos empujando a la vez. Aquí la coordinación gana partidas.

La cámara de los liderazgos. Líderes y oficiales de todas las Compañías, un punto verde si están conectados, un mensaje directo a su Buzón. Las grandes jugadas de Vael se cocinan aquí antes de verse en el mapa.

El Buhonero comercia con lo que la guerra deja atrás: reliquias, cascos, armaduras y botas de cada rareza. Vende lo que te sobra, guarda los duplicados para refinar en la Armería y equipa a tu héroe pieza a pieza. Cada objeto tiene stats, y cada decisión pesa.

Arma, armadura, casco y botas — más reliquias y talismanes. Cien piezas repartidas en cinco rarezas, cada una con números que pesan de verdad en combate. Junta duplicados, refina hasta cinco estrellas y compón builds con sentido: ataque puro, muro inquebrantable, iniciativa fulminante. Tu equipo no es decoración: decide la batalla.

El campo de batalla se estrecha hasta un solo duelo: tu héroe y tu legión contra otro Señor de Vael, cara a cara. Aquí no mandan los ejércitos ni las alianzas — manda tu estrategia. Montas tu defensa y ella pelea por ti a cualquier hora; con tus ataques diarios retas a los demás y escalas la clasificación. Cada semana se coronan los mejores guerreros de Vael, y la arena vuelve a empezar.
Sin maquetas ni render. Todo esto es el juego, funcionando ahora mismo.
Cinco almas distintas, renormalizadas a igual poder. No eliges quién pega más fuerte: eliges cómo se siente tu guerra.
Reclutas del Alba
El amanecer, el orden y una nobleza cansada de guerra. Oro envejecido, hueso y blanco sucio. El pueblo versátil: hace de todo con solvencia, sin estridencias. La elección de quien quiere entender el juego entero.
Los cinco, a la misma altura de poder — la diferencia la pones tú y tu alianza.
Cinco veteranos curtidos, cada uno el maestro de una forma de hacer la guerra. Los equipas, los haces crecer y te acompañan de una Era a la siguiente.





Su poder es tuyo para siempre. El mapa se reinicia; ellos, no.
Bestias, huestes, colosos, reliquias de por vida, tropas por raza y rol, equipo con miles de combinaciones. Cada sistema tiene capas — porque la profundidad es el juego, no un adorno.
























…y esto es solo una muestra. El bestiario, el equipo y las tropas siguen creciendo.
Tu reino vive en la nube: la misma cuenta y el mismo mundo en el móvil y en el PC. Sin descargar nada de ninguna tienda.
iOS y Android. Ábrelo en el navegador y “añádelo a la pantalla de inicio”: icono propio, pantalla completa y avisos cuando te atacan, vuelve tu Warband o termina una obra. Tu reino, en el bolsillo, a cualquier rato del día.
Donde el mundo se disfruta a lo grande: el mapa del reino, los asedios, los partes de batalla y cada detalle del arte, en pantalla completa. Para las sesiones largas con tu alianza, nada como el ordenador.
Empieza en el móvil de camino a casa y sigue en el PC por la noche — es el mismo reino.
No prometemos que te hagas el más fuerte pagando. Prometemos lo contrario: un juego que respeta tu vida, tu tiempo y tu talento.
El mundo produce y avanza aunque estés desconectado. Escudos automáticos para el ausente, tregua nocturna y protección territorial pasiva. Se juega con la vida real encima.
No al enganche obligatorioLa victoria no se compra con dinero. Las guerras las gana la alianza coordinada y bien organizada, no quien más gasta. Incluso el premio de temporada es honor, no poder que decida la siguiente Era.
No a comprar la partidaDominar en solitario es estructuralmente imposible. El Trono del centro está reforzado al máximo y solo cae ante una alianza organizada. Importan las personas, no los números de tu tarjeta.
No al héroe solitarioEl juego es y será siempre gratuito y 100% jugable. Ningún contenido esencial, mecánica ni región se esconde tras un muro de pago: entras, juegas y compites al completo sin gastar un euro.
No a los muros de pagoEstos cuatro principios son la constitución del juego. No un eslogan: la ley del mundo.
Vael es un mundo agotado — ceniza, oro viejo y sangre. En su centro se alza la Ciudad de las Agujas: un mar de espiras negras imposiblemente altas, el trono de un imperio que ya cayó. Nadie lo gobierna. Todos lo desean.
Tu alianza nace humilde en la frontera, en el Yermo que rodea el mundo. Desde ahí empujáis hacia el centro, región a región, a través de vados de bruma, marcas de ceniza, campos de sangre y torres caídas. Cada palmo de tierra cuenta el tiempo que lo sostienes.
Veinticinco regiones. Cinco pueblos. Una sola corona en disputa. Y una regla vieja como el rol mismo: lo que no imaginas, no existe.
Las grandes producciones nos vendieron gráficos 4K, texturas ultrarrealistas y mundos tan detallados que ya no queda nada para imaginar. En el camino perdimos lo que hacía grande al rol: la profundidad, las mecánicas de verdad, el mundo en el que estar.
Los Reinos de Vael rescata ese sentido perdido. Un juego de estrategia y rol con capas y capas de sistemas — economía, asedios, héroes, reliquias, tiers, alianzas — donde tu cabeza vuelve a ser el mejor motor gráfico que existe.
Para los nostálgicos del rol que nos lo arrebataron
Una temporada es un arco completo: naces humilde en la frontera y empujas hacia el centro. Se gana por dominio territorial sostenido — el valor de las regiones que controlas por el tiempo que las controlas.
Tregua total. Fundas tu reino en el Yermo, construyes tu fortaleza y tejes tus primeras alianzas sin miedo.
Se abren los asedios. Empieza el empuje hacia el centro: cada región conquistada suma valor por el tiempo que la sostienes.
La presión sobre la Ciudad de las Agujas se vuelve total. Las grandes alianzas convergen en el Trono.
Quien controle el Trono este día multiplica su puntuación ×2. Se cierra la Era, el mundo se reinicia — tu poder, no.

El mundo de Vael es un anillo. En el borde, el Yermo: tierra pobre y segura donde nace tu reino. En el corazón, la Ciudad de las Agujas: el premio de todos. Entre medias, las Marcas y el Cerco, cada vez más ricas y más disputadas.
Cada día tejes tu poder con calma. La guerra se concentra en franjas fijas, no a cualquier hora.

Cada temporada el mapa vuelve a la igualdad para todos — pero tu leyenda personal permanece. Compites en un tablero justo, con tu poder intacto.
El Fulgor es la esencia premium de Vael: escasa, valiosa y deliberadamente acotada. Acelera, decora y da techo — pero está topada por temporada y nunca decide una guerra. La victoria no está a la venta.
Porque un juego que puedes comprar no es un juego que merezca la pena ganar.
Miles marcharán hacia las Agujas esta temporada. La pregunta no es si llegarás solo — es con quién.
Un fundador solitario en el borde del mundo, contemplando la ciudad que un día asaltará. Ese eres tú, ahora mismo.
Fundar tu reino y jugar es totalmente gratis.
Te enviaremos un cuervo con las instrucciones para recuperar el acceso a tu reino.